En paralelo al cursado en el colegio secundario, Juan Ginés Orellana jugaba para la reserva de San Jorge. Disputaba el torneo Anual de la Liga Tucumana de Fútbol, pero no parecía entusiasmado. Dudaba acerca de continuar su carrera como futbolista, que había comenzado tiempo antes, en las inferiores de San Martín.

En aquellos momentos de incertidumbre, sintió con mayor vigor el apoyo de su papá, Juan Antonio Orellana, y de su mamá, Analía Núñez. Ambos le aconsejaron que siga jugando; y Juan les hizo caso. No sería la única vez que la palabra de sus padres resultara determinante para su futuro...

De San Jorge pasó a San Juan, club en el cual jugó durante tres años, también en el torneo liguista. Luego partió a Salta, para sumarse al plantel de Chicoana, que competía en el Federal “C”. Ya estaba instalado en “La Linda”, listo para empezar la pretemporada, cuando sonó su teléfono. “Era Claudio de Camilo (ex vicepresidente de San Martín); me dijo que ya habían comprado mi pase, y que me presente en el club”, contó Juan a LG Deportiva. El “Santo” acababa de dejar el Federal “A”, y se preparaba para jugar la “B” Nacional.

Juan había llegado a Salta por iniciativa de una persona que por entonces actuaba como su representante. “Él me dijo que no vaya a San Martín, que ahí nunca iba a jugar en Primera, que me quede en Chicoana”, recordó el defensor. Entonces, ante esa nueva duda, volvió a pedir el consejo de sus padres. “Los dos siempre me apoyaron -mi ‘viejo’ un poco más-. Los llamé, y no dudaron; me dijeron que vaya a San Martín”, señaló. Y por segunda vez acertaron.

Tropiezos iniciales

En sus inicios con el “Santo” alternó buenas y malas. “Estuve cuatro meses entrenando con el equipo de la Liga; hasta que me ‘sube’ (Diego) Cagna. Pasé un par de años, y luego, el año pasado, me rompí la rodilla”, sintetizó. En muchas ocasiones, este tipo de lesiones, cuya recuperación demanda un tiempo importante, hace pensar a los futbolistas sobre la posibilidad de largar todo. Y Juan lo pensó. “Cuando me rompí la rodillas no tenía ganas de nada”, dijo, acerca del amargo recuerdo.

El bajón, sin embargo, pasó. Las ganas volvieron a tal punto que a diario viaja gustoso de Taruca Pampa al club, y viceversa. “Ahí vivo con mi familia, a 15 kilómetros de Burruyacu. Todos los días recorro 60 kilómetros para entrenar, y otros 60 de regreso”, dijo el defensor, que el 1 de mayo cumplirá 22 años, y que este año empezó jugando en la reserva. “Hicimos muy buenos partidos. Ante River, por ejemplo, pese a que perdimos jugamos bastante bien. O ante Lanús, o ante Racing. Les pasamos por encima a equipos de prestigio”, contó. Contra el “Granate”, precisamente, lo vio el actual director técnico, Ricardo Caruso Lombardi, y de inmediato lo sumó al primer equipo.

Juan debutó en la Primera de San Martín por la Copa Argentina, ante Agropecuario -el “Santo” igualó 2 a 2; pasó de fase por penales-. Y casi como una continuidad, integró el 11 titular ante Huracán -único triunfo oficial del equipo en lo que va del año-.

Lamentablemente, los resultados posteriores no acompañaron al “Santo”, que terminó descendiendo antes del final del campeonato. Pero tal situación no desanimó a Juan, que sabe que será parte de la base del plantel para el próximo torneo de la “B” Nacional. “Esto es una rueda; a veces te toca estar arriba; y a veces, en esta situación. Ahora debemos seguir laburando, para que, como sea, el ‘Santo’ vuelva a Primera. Yo voy a pelearla desde el lugar que me toque, para hacer un buen torneo. Y todo llega”, confió.